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47 Poblaciones
Municipio de la Cerdanya con un pie en el Parque Natural del Cadí-Moixeró, y que da nombre al dominio esquiable Alp 2500
Municipio del Baix Empordà de carácter rural, rodeado de tierras de cultivo. Un pueblo de calles empedradas donde se respira calma.
Municipio del Ripollès, enclavado entre montañas y ríos, que da nombre a uno de los valles más singulares del Pirineo catalán.
Municipio de la Garrotxa, capital de comarca que vive entre volcanes, una ciudad con una apasionante riqueza cultural.
En Porqueres hay buena parte de la cuenca lacustre, destacando varios lagos. Tampoco podemos olvidar las esculturas eróticas del Bosque de Can Ginebreda y los escondrijos de las gozas, las hadas del Estany, que podemos encontrar en el paraje de las Estunes
La Cala de la Fosca es un amplio arenal dividido en dos mitades por la gran roca fosca de color negro.
Sant Pere Pescador es una puerta abierta a uno de los paisajes más emblemáticos de la Costa Brava.
El nombre de Cadaqués está ligado al Mediterráneo, a algunas de las playas y calas más emblemáticas de la Costa Brava;
El pueblo de Albons se originó –como tantos otros– a partir del antiguo castillo y la iglesia parroquial de Sant Cugat, situada sobre una pequeña colina en la llanura del Baix Empordà.
Garriguella tiene encanto. Lo encontrarás, por ejemplo, en el paisaje de la sierra de la Albera, con sus grandes pinares y alcornocales.
Aunque el municipio de Santa Cristina d’Aro es de interior, se dice que sus pequeñas y paradisiacas calas, escondidas entre acantilados, son las que inspiraron el nombre de Costa Brava. No te las perderás, ¿verdad?
Bienvenido a Puigcerdà, la capital de la Cerdanya. Una población rodeada de montañas, bosques y prados, y bañada por ríos y lagos.
Calles empedradas y estrechas, flanqueadas por flores. Casas con hermosos dinteles y ventanales. Puentes medievales. Fuentes de agua fresca.
Ten en cuenta lo siguiente: Girona no es una ciudad de paso, ni siquiera de un solo día. Encontrarás en ella numerosos rincones por donde comenzar tu visita.
Érase una vez un pueblo ligado a un lago. Hace muchos años, el lago de Sils llegó a ser el más grande de Cataluña.
El topónimo Caldes de Malavella hace referencia a sus aguas termales. Las aguas con propiedades medicinales que brotan de sus fuentes son el principal atractivo de este municipio de la Selva.
El municipio de Saus, Camallera y Llampaies une las comarcas del Alt y el Baix Empordà y la del Gironès, en una zona donde los ríos Fluvià y Ter se acercan antes de desembocar en el Mediterráneo.
Llorà es un pueblo del municipio de Sant Martí de Llemena. Sant Martí de Llémena es una tierra de volcanes. Este municipio del Gironès se levanta sobre un terreno accidentado de colinas, torrentes de agua y volcanes: el del Puig Morer y el de la Banya de Boc.
En el sur del Alt Empordà, Sant Mori es uno de aquellos pequeños municipios donde reina el silencio y los recuerdos de tiempos remotos. Tan remotos como algunos vestigios prehistóricos y un yacimiento con restos iberos.
Vilademuls es un municipio del Pla de l’Estany que mantiene intacto su espíritu rural. Un territorio de paisajes suaves moteado por pequeños núcleos de población.
Fontcoberta es un municipio del Pla de l’Estany muy peculiar: es de interior, pero dispone de playa. Esta recibe el nombre de playa de Espolla, aunque en realidad se trata de una laguna temporal, es decir, no tiene agua permanentemente.
Todos los núcleos que forman parte de Palafrugell tienen su encanto, pero cuando visites Calella de Palafrugell descubrirás que suena la mar de bien.
Si eres de los que les gusta viajar en familia, Sant Antoni de Calonge, en el Baix Empordà, es tu sitio. Una larga playa de arena os da la bienvenida a ti y a los tuyos.
Si hemos llegado a Blanes, nos encontramos ya en la Costa Brava. La roca de Sa Palomera, en medio de la larga playa, es el punto que marca el inicio de la Costa Brava y que motiva el nombre de portal de la Costa Brava con el que se denomina a este municipio.
Los libros de historia mencionan a Castelló d’Empúries como la capital medieval de un condado que vivió muchos años de esplendor.
Se dice de Empuriabrava que es la pequeña Venecia de la Costa Brava.
L’Escala es uno de los principales focos turísticos de la Costa Brava. Motivos para serlo no le faltan. El entorno no puede ser mejor: el macizo del Montgrí y Els Aiguamolls de l’Empordà; playas extensas y pequeñas, así como calas entre acantilados rocosos.
Allí donde el macizo del Montgrí llega a tocar el mar, encontrarás L’Estartit. Un pueblo donde todavía se respira su pasado marinero y donde sus playas y calas comparten protagonismo con las islas Medes.
Dicen que el litoral de Palafrugell, en el Baix Empordà, es la quintaesencia de la Costa Brava. Justo allí se encuentra Llafranc, un núcleo eminentemente turístico que todavía conserva parte de sus orígenes de pueblo marinero y de pescadores.
Si no has oído hablar nunca de Llançà, cierra los ojos. Imagínate en una pequeña población mediterránea, rodeada de paisaje natural protegido. A un lado, el Parque Natural de Cap de Creus, con preciosas playas y pequeñas calas de ensueño.
Lloret de Mar es una combinación perfecta de sol, playa, cultura y ocio. Este municipio de la Costa Brava bañado por el Mediterráneo nos permite disfrutar tanto como queramos y con quien queramos.
Palafrugell es uno de los puntos de referencia del Baix Empordà y del litoral catalán. Sus playas (Tamariu, Llafranc y Calella), de aguas transparentes y protegidas por acantilados, son uno de los paisajes más representativos de la Costa Brava.
Palamós se originó en su puerto. Y de hecho, este municipio del Baix Empordà vive todavía de la actividad comercial, pesquera y turística de aquel.
El municipio de Pals está asociado a muchas palabras y sensaciones. Medieval, con su villa amurallada y protegida por la Torre de les Hores.
Platja d’Aro es uno de los pueblos turísticos en mayúsculas del Baix Empordà y uno de los principales destinos de la Costa Brava. Ocio de día y de noche.
En la zona septentrional de la Costa Brava se encuentra el Parque Natural de Cap de Creus, y en el norte del cabo de Creus, El Port de la Selva.
Roses es una población mediterránea, marinera y turística del norte de la Costa Brava. Podríamos resumirlo así, pero los encantos de este municipio parecen infinitos: desde contemplar una puesta de sol en la playa hasta descubrir el legado histórico de su Ciudadela;
S’Agaró, una de las localidades de Castell d’Aro, es una joya arquitectónica junto al mar. Una de las zonas míticas y más exclusivas de la Costa Brava.
Cuando vengas al Baix Empordà debes visitar Sant Feliu de Guíxols. El monasterio benedictino, con su Porta Ferrada, es uno de los grandes símbolos de la población.
Hablar de Tamariu es hablar de playa. De calas de inmensa calma en invierno y de radiante sol en verano, en un entorno de ensueño.
Tossa de Mar, en la comarca de la Selva, vive con un pie en el mar. Las murallas de la antigua población casi se adentran en el agua, y un conjunto de playas y pequeñas calas escondidas entre pinos y acantilados rodean a este pueblo de pescadores.
Quien visita Begur se lleva consigo un montón de recuerdos. El paisaje tiene mucho que ver con esto, ya que alberga algunos de los rincones más espectaculares de la Costa Brava.
Calonge es uno de aquellos municipios del Baix Empordà que tiene más atractivos de los que podrías contar con los dedos. Para empezar, podemos hablar del Calonge medieval, con un núcleo antiguo excepcional...
Setcases es un pequeño pueblo de un valle del Ripollès, totalmente rodeado de naturaleza. Este municipio te ofrece un gran número de propuestas para que puedas disfrutar del agua, la nieve, la tierra y el verde de la naturaleza.
De Alp solo se puede decir una cosa: tiene de todo. ¿Quieres naturaleza? Alp posee grandes extensiones de bosques y pastizales.